miércoles, 10 de abril de 2013

Señora semblanza de un amor prohibido (Pensamientos híbridos).


Señora agua prohibida que mojó mi tierra seca y la volvió fértil, señora en el manantial prohibido de tus aguas como Juan Luís Guerra quisiera ser un pez, tu cuerpo de Diosa y tus caricias prodigiosas hicieron sentir en mí múltiples sensaciones, motorizaste a máxima velocidad todo en mí, sin ser un Cadillac ni un  Ferrari. Me hiciste correr velozmente sin ser súper Félix Sánchez, me llevaste a desconocidos planetas sin ser astronauta, en tu hermoso y escultural cuerpo me llevaste al firmamento sin ser estrella. Con tu pasión y destreza infinita de hacerme el amor me llevaste al cielo sin yo ser ángel y mucho menos un elegido por Dios.                 
                                                                                    
Señora en las acciones amorosas de nuestro prohibido romance y profundo pecado, quiero que sepas que con tinta china dentro de mi ser usted me ha marcado, todo lo relacionado a mi cuerpo, sentimientos y deseos, y por ti me siento exaltado. Me siento más que hombre cuando estoy contigo, cuando la siento cerca, cuando estas a mi lado. Me siento feliz de que hayas estado junto a mí y le doy gracias a Dios por haberte creado, por tu haber existido, porque eres medalla, diamante o trofeo de todo aquel dichoso hombre que tu cuerpo escultural haya recorrido. Eres en mí presente orgullo de hombre y podrías ser el recuerdo regocijado y añorado para mí, de una incierta vejez. En tu cuerpo vivo y muero porque por ti fui como el moriviví, porque cuando estaba junto a ti moría por poder acariciar todo tu cuerpo y revivías todo mi ser, cuando estremecíamos juntos de ¡ placer! en nuestra almohada, en nuestra cama, en nuestro divino lecho, en esos bellos y hermosos atardecer. 

Señora protagonista inolvidable de mi vida, sus recuerdos son dulces nostalgias, inolvidables momentos, pasión que no marchita.

Señora secreto no desvelado y si es de saberse en algún momento, será un grito de amor mesurado.

Señora como Adán y Eva seremos fugitivos por amor, devorando nuestros cuerpos, comiendo de ese fruto prohibido, seremos una sola manzana en la fusión de nuestros cuerpos.

Señora destino que muy pocos comprenden, predestinados en algunos momentos a compenetrar nuestras carnes, fuiste ley de recurrencia cumplida y consumida a su debido tiempo.

Señora linda es su familia y en su vida seré para muchos aquel osado inesperado, vagabundo imprevisto, conquistador intrépido, pero quiero que sepas que nuestro amor es código religioso en secreto, preservado en las cajas fuertes de nuestros corazones, sin copias, sin llaves ni documentos.

Señora no sienta remordimientos por lo que hemos hecho, ojos que no ven corazón  no enterado, si es por mi duerma tranquila, que por mí está olvidado.

Señora en el manantial prohibido de tus aguas como Juan Luís Guerra quisiera ser un pez, para poner mi nariz en tu pecera y hacer burbujas de amor por donde quiera, mojado solamente en ti.

Señora me hiciste correr velozmente sin ser súper Félix Sánchez  y en la adrenalina que desatamos en  nuestros lecho brincamos vayas, montañas y mares para realizar nuestro deseo.

Señora manos divinas, caricias prodigiosas, me llevaste al cielo, me llevaste al firmamento, me llevaste a planetas desconocidos, me hiciste volar con tu  cuerpo de Diosa.

Hicimos de nuestros actos una quimera regocijada donde morían y revivían nuestros anhelos, extremados de placer hacíamos del amor el mas excitante  momento.


 En ti murió un hombre aletargado por la rutina y el estrés de cada diario. Hiciste nacer un hombre nuevo, revido por la forma magistral en la que me has amado, le doy gracias a dios y la vida por que haya nacido, por haberte creado.


 ¡La quiero señora! en la distancia de nuestros cuerpos nunca la he olvido, pasaran más de una vida, pasaran más de mil años, sin que muera su recuerdo, sin que se borre su pasado, ¡la quiero señora!, ¡señora la amo!. (Pensamientos híbridos) Miguel Alfonso Perez Jaquez.